sábado, 21 de diciembre de 2013

El Asunto No Es Dinero

En esta época de lista de intenciones, hay quienes se limitan a pedir una cantidad determinada de dinero.
Lo ideal es poder sintonizar bien con tus deseos.
La pregunta poderosa y que te abrirá a la energía necesaria para el logro es ¿para qué quieres el dinero?
El dinero es un medio, no lo confundas con un fin.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Ponle Color

Los colores transmiten, comunican, mandan mensajes a terceros y a nosotras mismas que los llevamos puestos.
Uno de mis grandes aprendizajes ha sido crear un guardaropa con piezas esenciales, generalmente clásicas, y combinarlas con los colores de la temporada de que se trate.
¿Cómo anticiparte a los colores que tendrá la próxima temporada del Street fashion? sigue las tendencias de Pantone, empresa que siempre publica en su reporte de color la paleta que marcará la tendencia y que verás trendy durante un periodo ¿Cuál es tu favorito para este 2014?

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Finanzas Rosas. Nunca Más Trabajar para el Pasado

Todas queremos prosperidad y todas la merecemos.
Si una de tus metas es una mejor planificación financiera, la mejor forma de entrarle a este plan es evaluando objetivamente y sin culpas tu situación actual.
Toma la decisión de que no seguir gastando tu dinero en consumos pasados y en intereses de ellos, ¿realmente trabajaste todo este mes para pagar una camisa que compraste hace un año y que en realidad no te gustó tanto? Es muy fácil no saber que estamos pagando si caemos en el hábito de complacernos con las tarjetas de crédito. Toma la decisión: usa el dinero que te ganas hoy, HOY!

 

Empieza ya, en 7 Pasos:

  1. Haz una lista de todas tus tarjetas de crédito. Comienza por anotar el saldo menor en la parte de arriba de la lista y el mayor en la parte inferior. También anota el pago mínimo que adeudas en este momento en la tarjeta de crédito. Los pagos mínimos disminuyen a medida que disminuye el saldo, lo que aumenta de manera exponencial el tiempo para saldar la deuda.
  2. Deja de usar tus tarjetas de crédito. Si no puedes pagar en efectivo por un artículo, no lo compres. Nunca saldrás de las deudas de tarjetas de crédito si no dejas de usarlas hoy. Puedes cortarlas, congelarlas o destruirlas; haz lo que creas que te ayudará a dejar de utilizarlas.
  3. Todos los meses, paga el monto mínimo actual de tu cuenta o más. A medida que el saldo se reduce y, en consecuencia, disminuye el pago mínimo, no reduzcas tu pago mínimo. Esta es una de las maneras más fáciles de reducir las deudas de tarjetas de crédito.
  4. Utiliza los ingresos inesperados para aumentar el pago de tus tarjetas de crédito. Si recibes ingresos inesperados, en lugar de considerarlo un boleto para el derroche, destina el monto total de dichos ingresos al saldo menor de las tarjetas de crédito. Esto ayudará a acelerar el pago total de la tarjeta y a reducir toda la deuda que tengas en tarjetas de crédito.                    
  5. Aplica el pago mínimo de una tarjeta de crédito que ha sido saldada a la siguiente tarjeta de la lista. Si tienes varias cuentas de tarjetas de crédito, apenas saldes una, aplica el monto mínimo de la tarjeta al pago de la siguiente cuenta. Si bien el total de tus pagos mensuales de tarjetas de crédito sigue siendo el mismo, los pagos han sido reestructurados. Esto también agiliza el pago total de las tarjetas de crédito.                    
  6. Considera la posibilidad de liquidar ciertas cuentas de ahorro para saldar las deudas de tarjetas de crédito, las utilidades siempre son un ingreso extra con mucha tentación para gastar, pero lo más inteligente financieramente es saldar deudas y no reincidir en ellas.                     
  7. Haz un seguimiento visual de tu avance. Coloca un gráfico circular en tu refrigerador y actualízalo cada mes. Ver diariamente tu progreso te motivará más para mantenerte en el camino de reducir las deudas de tarjetas de crédito y no caer más en la trampa del consumo a crédito.

martes, 3 de diciembre de 2013

Pasión por Ser Listas

GDT (Getting Things Done) es un método de gestión de las actividades y también el título de un libro de David Allen, que en español se ha editado con el título Organízate con eficacia.

En esta nota vamos a resumir los cinco principios esenciales del GDT o sea las cinco fases del flujo de trabajo que recomienda David Allen.

Cinco Fases del Flujo de Trabajo en GDT:

 
1. Recopila
Captura todo lo que llame tu atención en “cubos” externos a prueba de fugas (que en la terminología GTD se denominan bandejas de entrada y pueden ser la bandeja de entrada del correo electrónico, cuadernos, anotadores, correo de voz, etc.)
¡Sácalos de tu memoria.! Se trata de capturar en cubo todo lo que aparezca en tu radar, el procesado vendrá luego.
Puedes escribir en una lista tantas cosas como puedas y tantas como necesites. Aquí el asunto es que salgan de tu mente y las pongas juntas (ejemplo, en un sobre si son facturas, papeles u otras cosas físicas), o en una lista de cosas por hacer que yo llamo "vaciado de mente". Esto calma tu ansiedad y le quita peso a ese "pendiente" que te atormenta en el momento más inoportuno.
Vacíalos regularmente, procesando y organizando.

2. Procesa En este paso se trata de procesar los elementos recopilados, de decidir sobre tus “cosas” recogidas. Hay dos grandes alternativas:
  • Si no es procesable (o sea si no requiere de una acción): Apártala para una posible acción posterior, archívala como referencia o deséchala si no es procedente.
  • Si es procesable(o sea que si requiere de una acción), entonces decide la siguiente acción física:
    • si lleva menos de dos minutos, hazla;
    • déjala pendiente (y la ubicas en la lista “de espera”), o
    • si no es tu tarea, delégala adecuadamente.
Si una acción no cierra este lazo, entonces considérala como un “proyecto” y ponla en una lista de recordatorio de los proyectos.

3. Organiza En este paso se trata de agrupar los resultados del procesamiento anterior en las categorías adecuadas recuperables y revisables. La idea es volver a las mismas cuando tenga sentido y podamos hacer algo al respecto.

Las cuatro categorías clave son:
  • Proyectos: proyectos que te comprometes a terminar, o al menos, a desarrollar. Una buena forma es escribir el titulo del proyecto, y definir una fecha para sentarte a hacer la lista de las próximas acciones del mismo, ya eso es una tarea.
  • Calendario: acciones que deben ocurrir en un día específico o tiempo. Aquí es dónde te apoya tu Smartphone. Sácale provecho y ponle fecha a esas cosas que llevan tiempo en tu cabeza.
  • Próximas acciones: acciones a realizarse tan pronto como sea posible. Son esas cosas que no tienen una fecha específica pero se deben realizar.
  • En Espera: para proyectos y acciones que te importan pero que ahora no es posible realizar. Estarán en esta lista hasta que las puedas mover a una de las anteriores.
Añade subcategorías a esas listas si te resultan más fácil de usar (llamadas, recados, en casa, en el ordenador, etc..). Añade listas de metas a largo alcance y valores que te influyan.
Añade listas que pueden ser útiles como necesarios (Descripción de un trabajo, diagramas de la organización, etc.).
Mantén una sistema general de referencia para información y materiales que no tienen ninguna acción, pero que necesitan ser recuperables.
Mantén un sistema de “en espera” para desencadenadores de posibles acciones en fechas posteriores (algún día/tal vez listas, calendario).
Mantén archivos de información de apoyo para proyectos según se necesiten (puede mantenerse en el sistema de referencia o en un área de asuntos pendientes).

4. Revisa Revisa las listas de acción y el calendario diariamente (o cada vez que puedes hacer alguno de ellos). Realiza una revisión semanal para limpiar, actualizar, mantener y avanzar en tus sistemas. Revisa las listas de objetivos a largo plazo, los valores y visiones tan a menudo como sea necesario para mantener tu lista de proyectos completos y actuales. Esta evaluación supone tener en cuenta tanto las partes como la totalidad del sistema para llevar adelante elecciones fiables sobre qué hacer en cada momento.

5. Haz Toma decisiones sobre tus acciones en base a lo que puedes hacer, del tiempo de que dispones, de cuanta energía tienes y, por supuesto, de tus prioridades. Se flexible manteniendo un sistema de recordatorio de acción “vida total”, siempre accesible para su revisión, confía en tu intuición en la toma de decisiones diarias. Para asegurar la mejor elección intuitiva debes mantener consistentemente el foco en tus prioridades. (“¿Cuál es el valor para mí de hacer X en lugar de hacer Y?”)
Revisa y calibrar tus compromisos a intervalos apropiados para los distintos niveles de vida y trabajo. Recuerda: Ningún sistema de organización es bueno si pasamos más tiempo organizando que haciendo. Por lo tanto la clave es: ACCIÓN. Diagrama: Cortesía Jinho Jung