lunes, 28 de febrero de 2011

Lunes


La memoria colectiva me hace odiarte. A nadie le gustas, asúmelo: Eres un día antipático y pesado.
Desde los domingos en la tarde empiezo a sentir la desazón que me produce tu cercanía, nunca estoy en forma, siempre te recibo con sueño, siempre con un ánimo color gris que trato de pintar de amarillo con una fuerte dosis de adicción por el trabajo, pero sólo logro colocar una capa de pintura barata que queda peor que tu desteñido color nublado.
A veces me pregunto si todos los lunes son así o si hoy (y ese hoy equivale a muchos lunes) es más intenso. No lo sé. Hoy es gris plomo. No alcanzo la velocidad de crucero, me pesa el cuerpo, me siento lenta, y me encanta tener culpables: todo es porque hoy es lunes y punto y se acabó.
Mañana será martes y no tendré motivos ni razones para sentir desazón. Sólo los lunes me puedo deprimir.
Finalmente: gracias a Dios que existes lunes, me gusta pensar que sólo existe la casualidad de un día y no tener más tiempo para sentirme gris, sólo las 24 horas que me permite tu visita.

domingo, 13 de febrero de 2011

¿Soy un cronopio, un fama o seré esperanza?

Ayer, con ocasión del aniversario luctuoso de Cortázar terminé leyendo Historias de Cronopios, Famas y Esperanzas, esa extraña taxonomía en que Cortázar (llamado el gran Cronopio) dividió a las almas sobre la tierra.
Y así, en forma automática me puse a pensar en que parte de clasificación podría encuadrar mejor: permanentemente trato de saber a que molde me adapto. Puedo decir que soy Leo, que de acuerdo a Jung comulgo con los extrovertidos, que soy intuitiva y que calzo 37. Cualquier test psicologico me seduce por igual, tal parece que necesito permanentemente retar a quienes tratan de encasillar a los humanos en tipologias para ver si finalmente fallan o si concluyo que si, que en ese grupo estoy yo.
Luego me deprime pensar que tantas individualides tengan un mismo patrón. ¿Es que finalmente soy mas comun de lo que mi ego quisiera? Si. Es definitivo, los seres humanos tenemos infinidad de sutiles diferencias pero tambien infinidad de puntos de encuentro dentro de los grupos de los que formamos parte.
Y entonces, en la tipologia de Cortázar, ¿que soy? Decía el gran Julio que los famas son estructurados y serios, formales, gerentes de bancos, pero un tanto amargados. Los cronopios distraídos, poetas, siempre un poco al margen y, finalmente, las esperanzas, un tanto bobas y dependientes de las interacciones de famas y cronopios. Pues es obvio que quisiera ser cronopio, pero ¡aunque soy humeda no soy verde!