
¿Sigue el mundo ese ritmo ordenado de un reloj o más bien, da brincos desordenados o "caóticos"? Yo creo más en los brincos, en los giros, en que un hecho en apariencia insignificante nos puede cambiar de ramal y terminamos así de modo muy distinto a si no hubiera ocurrido.
Hoy, 23 de enero, me pongo a pensar:
- Pérez Jímenez huye de Venezuela en 1952.
- Pérez Jímenez vuelve al país en 1963, extraditado,
- Pérez Jímenez es recluido 5 años, y condenado por peculado y malversación de fondos (tal parece que es lo que sabemos aplicarle los venezolanos a los presidentes). Luego que es libre, decide irse a España.
Entre tanto, los venezolanos que somos escandalozos pero olvidadizos, empezamos a extrañarlo: lo queriamos de vuelta. Aún hoy muchos opinan que es el mejor gobierno que haya tenido este país.
Curiosamente, en 1968, es elegido senador -aún en ausencia-, y aunque no pudo ejercer dicho cargo, hubo un hecho concreto: tuvo una alta votación. Todo parecía indicar que podría ser nuevamente cabeza del gobierno venezolano, pero esta vez por los votos.
La astucia de Betancourt trajo el "caos": hizo una enmienda constitucional, aquella que dice que quienes hayan sido objeto de penas de prisión por más de 3 años no pueden ser electos presidentes en este país, ¿y si no hubiera podido implementarla?
Siempre tecnícismos legales pueden torcer algunas cosas, es inevitable. Hoy me pregunto, y si en vez de un Pérez hubiera sido otro el presidente, en ese hermoso año de 1973?
En un día como hoy, celebramos que el dictador se fue, pero no recordamos que muchos querían al dictador de vuelta.
Hoy, 23 de enero, me pongo a pensar:
- Pérez Jímenez huye de Venezuela en 1952.
- Pérez Jímenez vuelve al país en 1963, extraditado,
- Pérez Jímenez es recluido 5 años, y condenado por peculado y malversación de fondos (tal parece que es lo que sabemos aplicarle los venezolanos a los presidentes). Luego que es libre, decide irse a España.
Entre tanto, los venezolanos que somos escandalozos pero olvidadizos, empezamos a extrañarlo: lo queriamos de vuelta. Aún hoy muchos opinan que es el mejor gobierno que haya tenido este país.
Curiosamente, en 1968, es elegido senador -aún en ausencia-, y aunque no pudo ejercer dicho cargo, hubo un hecho concreto: tuvo una alta votación. Todo parecía indicar que podría ser nuevamente cabeza del gobierno venezolano, pero esta vez por los votos.
La astucia de Betancourt trajo el "caos": hizo una enmienda constitucional, aquella que dice que quienes hayan sido objeto de penas de prisión por más de 3 años no pueden ser electos presidentes en este país, ¿y si no hubiera podido implementarla?
Siempre tecnícismos legales pueden torcer algunas cosas, es inevitable. Hoy me pregunto, y si en vez de un Pérez hubiera sido otro el presidente, en ese hermoso año de 1973?
En un día como hoy, celebramos que el dictador se fue, pero no recordamos que muchos querían al dictador de vuelta.
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